los silencios que se apoderan de mis oídos
y me torturan con su run-run continuo y loco
que no encuentro dónde ubicar.
Éstos son los sueños que albergan en mi memoria
cuando estoy despierta...
(Acaso siempre sueño...)
Éstos son los ayeres gastados que no se olvidan
y que mis manos dan forma a poco que respiro...
Estos son los trozitos de mi alma
que algún día iluminaron a estas eternas ilusiones que todos abrazamos.
Las soledades se han convertido en eternas en esta noche infinita que no termina de morir.
Las luces se han vuelto figuras abstractas que ciegan a la razón,
y los suspiros son hojas afiladas que me arañan el alma
conforme los siento salir.
Me abrazo al efímero sueño que es la felicidad,
y con mis manos aprieto el vacío que ésta me ofrece
( sea cual sea su estancia),
cuando me percato de sus vanas ausencias
aún siendo el anhelado estado de vida que todo ser humano busca sin cesar.
Nos aferramos a la extraña obligación de ser felices,
y olvidamos los caminos que nos hacen llegar hasta ella;
y sólo somos capaces de percatarnos de ese olvido
cuando la vejez y el cine del recuerdo se a convertido en gris.
Abrazada a una felicidad indeseada,
maldigo los caminos que hasta ella me llevan
si mi alma los va a enviar al olvido.
¡Qué
frívolo el silencio
cuando
te cuenta tanto sin tener voz!
(...Y
que inconscientes esos oídos
que
no quieren ver...)
El reloj me martiriza
con su incesante latir
Metálico y falso,
Y sus agujas me
taladran las pupilas
Ahogándolas en un
llanto infantil.
Concéntricas y
olvidadas
Las horas van pasando
delante de mí
Y en su incesante
girar,
Van
guardando el recuerdo de mi existir.
Se asomaron a tus
ojos
Las verdades húmedas
Que sin voz me
contaste al marchar.
Y sucumbió la
esperanza
Junto al naufragio de
un sueño
Que soñaba en
convertirse realidad.
Abrazaste junto a tu
pecho
Los recuerdos que
salvaste del naufragio
Y mandaste al
suicidio
A tu libertad.
Sumida en la
desesperación
De no alcanzar mi
sueño me hallo,
Y no dejo de dibujar
tu nombre en mis labios
Y de enmarcar mi voz
con un suspiro que muere antes de
nacer.
Y con tus ojos,
Hoy me has llamado
ilusa,
- cobarde-
No
siendo capaz de contárselo a mis oídos.
Asesino
de una ilusión,
Haciendo
gala de tu malicia
Has
ahogado mi sueño,
Mi
amor, mi alma...
Mi
risa.
No
te odio,
Ni
tan siquiera te odio,
Ni
te extraño, ti te maldigo,
Ni
te necesito...
Ten
sólo te reprocho mi sueño,
- asesino-
Y
te maldigo con la ausencia del suspiro de mi voz
Para
el resto de tus días,
Para
el resto de mis días...
Y
a la melodía constante de una canción.
No
se dónde guardar esos besos que nunca he dado
Y
que me empiezan a pesar.
No
sé dónde esconder los abrazos invisibles
Que
nunca han llegado,
Y
que ya no volverán.
Me
ocupan demasiado sitio
Los
silencios que nunca existieron,
Los
que se llenaron con estúpidas palabras.
Y
tengo la añoranza aflorando en mis oídos.
No
me queda espacio en mi sentimiento,
Y
me dispongo a besar,
A
extender mi abrazo cuando lo necesite
Y
por supuesto,
A
aprender a callar.
Qué
difícil, amor,
Cuando
no te tengo
Y
qué oscuro y largo el callejón del miedo
Cuando
te tengo cerca.
Qué
complicado es quererte
Y
qué difícil dejarte de amar.
Con
los ojos cerrados,
El
conjunto de notas bailó en mi mente,
Y
me tragué tu sentimiento
Y
me bañé del sueño invisible
Que
vagaba
Entre
la oscura noche.
Me
dibujaste un mundo
Sobre
un cimiento de corcheas y redondas
Y
se transformaba el sentimiento
A
la vez que tus suspiros se hacían magia.
Loco
trovador,
Regálame
tu sueño y tu delirio,
El
horizonte de tu mirada perdida,
El
poder del sentimiento hecho música;
E
iluminemos la noche
Con
el color de las verdades
Y
con el sonido de una esperanza loca
Que
nadie entiende.
Loco
trovador...
Qué
maravillosa resulta la tontería a tu lado,
Que
importantes los silencios
Y
que llena de verdades las miradas.
Qué
desafortunada la distancia
Que
entorpece a las caricias
Y
martiriza las almas.
Cierro
los ojos
Y
te imagino susurrándome suspiros por mi cuerpo
Y
clavando los puñales de tus ojos en mis ojos
Y
tatuándome caricias en mis senos.
Un
suspiro hondo y denso
Me
hace tragarme tu perfume,
Que
es mi droga y mi veneno.
Y
deliro con los puños apretados
Cuando
despierto de mi sueño.
Perdida entre lo banal de esta realidad que me abraza,
E imaginando que quizás algún día pueda ser tangible este
sueño,
Te sumerjo en lo erótico de mi conciencia,
Y te muerdo las ganas y te acaricio los besos…
Me pierdo en tu cintura, me encuentro en tu pecho,
(que me eleva y me envenena de carne…)
Me hipnotizan tus movimientos,
(arriba, abajo… respiras…)
Suspiro…
Se entrelazan tus manos en el deseo y mis ojos las
persiguen,
Dibujando en el silencio un susurro infinito de amor y
placer…
La noche es demasiado corta;
La vida es demasiado rápida…
Te sueño en mi sueño,
Te beso, me miras, acaricio tu espalda…
Es tan fácil estar en silencio y solo escuchar tu
respiración,
Agitada, miedosa, oculta en la vergüenza y en la pasión…
La noche se convierte en eterna cuando te tengo cerca,
Y los minutos me despiertan de este sueño inútil que no
tiene sentido sin ti.
He
dibujado en mi recuerdo
Tus
caricias y tu aliento;
Tus
suspiros, tus palabras,
Tu
mirada...
He
grabado a fuego tus manos
Resbalando
suspiros por mi cuerpo,
Y
me he arañado la pena
Que
me ha resquebrajado el sentimiento.
Me
he tragado mi dolor
Y
he sucumbido en la estúpida locura
Que
me han ofrecido tus ojos.
He
colmado de recuerdos
Las
esperanzas que quedaron libres,
Y
las consumo junto a mi cordura,
Buscando
la satisfacción
De
poder olvidarte.
He
guardado tu mirada en mi recuerdo.
Tu
aliento, tus suspiros,
Tus
palabras...