sábado, 14 de enero de 2012

Aquí te presento un trozito de mi alma...



Estas son las soledades y los miedos que me agotan;
los silencios que se apoderan de mis oídos
y me torturan con su run-run continuo y loco
que no encuentro dónde ubicar.
Éstos son los sueños que albergan en mi memoria
cuando estoy despierta...
(Acaso siempre sueño...)
Éstos son los ayeres gastados que no se olvidan
y que mis manos dan forma a poco que respiro...
Estos son los trozitos de mi alma
que algún día iluminaron a estas eternas ilusiones que todos abrazamos.



Las soledades se han convertido en eternas en esta noche infinita que no termina de morir.
Las luces se han vuelto figuras abstractas que ciegan a la razón,
y los suspiros son hojas afiladas que me arañan el alma
conforme los siento salir.
Me abrazo al efímero sueño que es la felicidad,
y con mis manos aprieto el vacío que ésta me ofrece
( sea cual sea su estancia),
cuando me percato de sus vanas ausencias
aún siendo el anhelado estado de vida que todo ser humano busca sin cesar.
Nos aferramos a la extraña obligación de ser felices,
y olvidamos los caminos que nos hacen llegar hasta ella;
y sólo somos capaces de percatarnos de ese olvido
cuando la vejez y el cine del recuerdo se a convertido en gris.
Abrazada a una felicidad indeseada,
maldigo los caminos que hasta ella me llevan
si mi alma los va a enviar al olvido.




¡Qué frívolo el silencio
cuando te cuenta tanto sin tener voz!
(...Y que inconscientes esos oídos
que no quieren ver...)


El reloj me martiriza con su incesante latir
Metálico y falso,
Y sus agujas me taladran las pupilas
Ahogándolas en un llanto infantil.
Concéntricas y olvidadas
Las horas van pasando delante de mí
Y en su incesante girar,
Van guardando el recuerdo de mi existir.


Se asomaron a tus ojos
Las verdades húmedas
Que sin voz me contaste al marchar.
Y sucumbió la esperanza
Junto al naufragio de un sueño
Que soñaba en convertirse realidad.
Abrazaste junto a tu pecho
Los recuerdos que salvaste del naufragio
Y mandaste al suicidio
A tu libertad.



Sumida en la desesperación
De no alcanzar mi sueño me hallo,
Y no dejo de dibujar tu nombre en mis labios
Y de enmarcar mi voz con un suspiro que muere antes de nacer.
Y con tus ojos,
Hoy me has llamado ilusa,
- cobarde-
No siendo capaz de contárselo a mis oídos.
Asesino de una ilusión,
Haciendo gala de tu malicia
Has ahogado mi sueño,
Mi amor, mi alma...
Mi risa.
No te odio,
Ni tan siquiera te odio,
Ni te extraño, ti te maldigo,
Ni te necesito...
Ten sólo te reprocho mi sueño,
- asesino-
Y te maldigo con la ausencia del suspiro de mi voz
Para el resto de tus días,
Para el resto de mis días...
Y a la melodía constante de una canción.





No se dónde guardar esos besos que nunca he dado
Y que me empiezan a pesar.
No sé dónde esconder los abrazos invisibles
Que nunca han llegado,
Y que ya no volverán.
Me ocupan demasiado sitio                        


Los silencios que nunca existieron,
Los que se llenaron con estúpidas palabras. 

Y tengo la añoranza aflorando en mis oídos.
No me queda espacio en mi sentimiento,
Y me dispongo a besar,
A extender mi abrazo cuando lo necesite
Y por supuesto,
A aprender a callar.

Qué difícil, amor,
Cuando no te tengo
Y qué oscuro y largo el callejón del miedo
Cuando te tengo cerca.
Qué complicado es quererte
Y qué difícil dejarte de amar.




Con los ojos cerrados,
El conjunto de notas bailó en mi mente,
Y me tragué tu sentimiento
Y me bañé del sueño invisible
Que vagaba
Entre la oscura noche.
Me dibujaste un mundo
Sobre un cimiento de corcheas y redondas
Y se transformaba el sentimiento
A la vez que tus suspiros se hacían magia.
Loco trovador,
Regálame tu sueño y tu delirio,
El horizonte de tu mirada perdida,
El poder del sentimiento hecho música;
E iluminemos la noche
Con el color de las verdades
Y con el sonido de una esperanza loca
Que nadie entiende.
Loco trovador...





Qué maravillosa resulta la tontería a tu lado,
Que importantes los silencios
Y que llena de verdades las miradas.
Qué desafortunada la distancia
Que entorpece a las caricias
Y martiriza las almas.


Cierro los ojos
Y te imagino susurrándome suspiros por mi cuerpo
Y clavando los puñales de tus ojos en mis ojos
Y tatuándome caricias en mis senos.
Un suspiro hondo y denso
Me hace tragarme tu perfume,
Que es mi droga y mi veneno.
Y deliro con los puños apretados
Cuando despierto de mi sueño.



Perdida entre lo banal de esta realidad que me abraza,
E imaginando que quizás algún día pueda ser tangible este sueño,
Te sumerjo en lo erótico de mi conciencia,
Y te muerdo las ganas y te acaricio los besos…
Me pierdo en tu cintura, me encuentro en tu pecho,
(que me eleva y me envenena de carne…)
Me hipnotizan tus movimientos,
(arriba, abajo… respiras…)
Suspiro…
Se entrelazan tus manos en el deseo y mis ojos las persiguen,
Dibujando en el silencio un susurro infinito de amor y placer…
La noche es demasiado corta;
La vida es demasiado rápida…
Te sueño en mi sueño,
Te beso, me miras, acaricio tu espalda…
Es tan fácil estar en silencio y solo escuchar tu respiración,
Agitada, miedosa, oculta en la vergüenza y en la pasión…
La noche se convierte en eterna cuando te tengo cerca,
Y los minutos me despiertan de este sueño inútil que no tiene sentido sin ti.




He dibujado en mi recuerdo
Tus caricias y tu aliento;
Tus suspiros, tus palabras,
Tu mirada...
He grabado a fuego tus manos
Resbalando suspiros por mi cuerpo,
Y me he arañado la pena
Que me ha resquebrajado el sentimiento.
Me he tragado mi dolor
Y he sucumbido en la estúpida locura
Que me han ofrecido tus ojos.
He colmado de recuerdos
Las esperanzas que quedaron libres,
Y las consumo junto a mi cordura,
Buscando la satisfacción
De poder olvidarte.
He guardado tu mirada en mi recuerdo.
Tu aliento, tus suspiros,
Tus palabras...


ESTAS SON LAS SOLEDADES Y LOS MIEDOS QUE ME AGOTAN;

LOS SILENCIOS QUE SE APODERAN DE MIS OIDOS

Y ME TORTURAN CON SU RUN-RUN CONTINUO  Y LOCO

QUE NO ENCUENTRO DONDE UBICAR.

ESTOS SON LOS SUEÑOS QUE ALBERGAN EN MI MEMORIA

CUANDO ESTOY DESPIERTA

(SI ACASO SIEMPRE SUEÑO…)

ESTOS SON LOS AYERES GASTADOS QUE NO SE OLVIDAN

Y QUE MIS MANOS DAN FORMA A POCO QUE RESPIRO…

ESTOS SON LOS TROCITOS DE MI ALMA

QUE ALGÚN DÍA ILUMINARON A ESTAS ETERNAS ILUSIONES

QUE TODOS ABRAZAMOS.